sábado, 9 de febrero de 2013

DEL MÉXICO ARCAICO AL MÉXICO DIACRÓNICO


DEL MÉXICO ARCAICO AL MÉXICO DIACRÓNICO 
Por: Hiram Reyes* 


"Por lo tanto, el fenómeno de la Estratificación Social 
del cual hablaba Marx dentro de la clase burguesa 
se presenta (Como micro-grupo), es decir, 
ellos no distinguen al otro y al contrario, 
solo ven entre la tela económica"

La persistencia de ambición de nuestros gobernantes acaba como un monstruo voraz las entrañas de nuestro amado territorio Mexicano. Recordando la historia con la invasión de norte americana, en la cual ofrecimos la mayor parte de nuestro territorio, debiera ser el ánimo por tratar de recuperar nuestro Orgullo y Nacionalismo como Mexicanos. Si bien, en esa época, sucedió lo que sucede en la actualidad: “Brindar al extranjero las oportunidades que el Interino debiese tener por el simple hecho de ser “Hermano de Patria”. Aclaro no obstante, que este pensamiento lleve a un despertar de Xenofobia Social, sino que simplemente se debe cuidar a los que están dentro de nuestro territorio para después “si se puede”, ayudar a los externos de nuestro territorio. Por esto, es que siempre había considerado que el cambio de gobiernos o la lucha de clases eran innecesarios (Violentamente), pues suponía que la Lucha Intelectual y los Movimientos Sociales pacíficos pudiesen hacer la diferencia. 

Pero observando las atrocidades cometidas por el gobierno en los últimos dos sexenios (Gobierno de Fox-Calderón y el inicio del actual gobierno de Enrique Peña Nieto), debemos de reflexionar y cuestionarnos ¿Qué es lo que buscamos y a dónde queremos llegar como Nación? Si así es que gustamos llamarnos. Puesto que estoy seguro que es el tiempo de levantarnos en un Movimiento Revolucionario como ya lo dijese Salvador Allende: “A las buenas no se cambiara nada”. Si este argumento que sostengo en esta breve reflexión no es suficiente para influenciar a Otros, simplemente debemos mirar hacia el Sur y observar como un solo sujeto busca la apertura de un Mega Mercado de Origen chino[1], el cual, lleva la finalidad de vender sus productos (Es decir, importa a México con el mínimo pago de aranceles, aprovechando el tratado de libre comercio que México-China tienen). 



Así mismo, se busca con ello como lo denominan: una apertura para crear una plataforma de comercio internacional la que en apariencia beneficia a México y su población. Por ello me pregunto ¿Internacional y benéfico para quién? Para los comerciantes de Cancún, los cuales sostienen una economía de pequeño y mediano burgués, aunque desde mi punto de vista prefiero denominarlos pequeños-empresarios (que es la etiqueta que le dan los gobernantes a las personas que de una u otra manera se intentan ganar la vida económica). Ahora, haciendo un segundo cuestionamiento ¿Cómo podrán competir estos empresarios y Familias con la venta de una mano de obra tan económica como lo es la china? Ese sustento de seguro se perderá creando pobreza (Mayor) que esta región, en la actualidad vive. Dando beneficios como por la general (Sino que siempre) a otros y pequeños grupos que se merecen el denominador de burgueses, pues nunca cesa su hambre de capital. Y sobre todo, como lo he comentado, brindarle al extranjero toda facilidad la cual, como toda prostituta por su trabajo y la demanda que genera en trabajar en un colectivo (Table Dance) implica obtener un beneficio menor por su servicio, mismo que se contradice puesto que, en teoría a mayor demanda mayores ingresos, pero como hablamos de un establecimiento en particular y una multivariedad de trabajadoras la demanda disminuye, disminuyendo así las ganancias. 


Así es México y nuestros gobernantes que abren las piernas para que otros abusen de él, y una vez saciada la sed, los dejan en la miseria y pobreza que la Clase Media siempre padece, a pesar que ellos no toman las decisiones pero sí las recienten. Y llevando a un mayor agravio de la situación de este Mega Mercado, el gobierno chino solicita que sean solo persona de su nación quienes trabajen en él, exactamente según la prensa 2500 familias las cuales, deberán de ocupar un Ghetto en el que puedan vivir y reproducirse (Cuando ha hecho eso el gobierno con los más necesitados de nuestra nación). Pero claro, busquemos nosotros (Como Nación) ese convenio antagónicamente, seguramente será un “NO” rotundo por parte del gobierno chino, sin necesidad de cuestionarlo como actualmente nuestras autoridades que se suponen que velan por el bien de la Nación, lo hacen. Pero algo bueno podemos obtener de esta dualidad presente en la clase burguesa, es decir, ni ellos mismo distinguen de su propia jerarquía para acabar con algunos para obtener mayores beneficios. Por lo tanto, el fenómeno de la Estratificación Social del cual hablaba Marx[2] dentro de la clase burguesa se presenta (Como micro-grupo), es decir, ellos no distinguen al otro y al contrario, solo ven entre la tela económica. 

De lo anterior, es de lo que debemos de aprender, para unir nuestras fuerzas y lograr un cambio real, en el sentido que la Cohesión Social[3] y la Facilitación Social[4] son conceptos que en la clase burguesas no son factibles, pues su noción de crecimiento es arcaica, entendiéndola dentro de la noción económica en la cual se sustentan las ideas de Adams Smith al referir que son las acciones y logros individuales los cuales fortalecen los intereses de un grupo, al contrario que son las acciones colectivas las cuales fortalecen los interés de un grupo que en nuestro caso llamaremos Sociedad.   

Finalmente camaradas, los incito a entrar en una dialéctica (Reflexión Profunda). Saquemos partido de los pensamientos del Sentido Común para influenciar a los demás, aprovechemos los medios de comunicación que tanto mal causa a nuestra Sociedad. Pues si bien, como ellos mismo definieron el fin del mundo como un simple despertar humano, el cual por cierto ellos no lo permitirán, traspórtemelos a nuestra comunidad diciendo: si es verdad es un despertar humano, pero un despertar a la Revolución, a la lucha de las Clases Menos privilegiadas de nuestro México, un despertar hacia la Lucha Infinita.





Nacemos, Vivimos y Morimos, Ley de
Dioses con “DIGNIDAD”



*Licenciado en Psicología por la Universidad Autónoma de Sinaloa. Estudiante de Doctorado en Psicología Social en la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea.


[1] Para información sobre este tema, se puede acceder a la hemeroteca de Mayas sin Fronteras o en su siguiente página web: http://www.mayasinfronteras.org/?p=4237
[2] Marx, C. (1969). Marx-Engels Obras Escogidas. Editorial Ciencias del Hombre. Bueno Aires Argentina.
[3] Moscovici, S. (1984). Psicología Social I Y II. Barcelona: Paidós.
[4] Canto, J. (1994). Ediciones, Aljibe, S.L. ARCHIDONA (Málaga).  

martes, 5 de febrero de 2013

Hiperactividad: un llamado hacia la ley.



Hiperactividad: un llamado hacia la ley.                                                      

Jorge Andrés Landeros Hernández*

“La memoria propia del inconsciente no es una memoria biológica, sólo es pensable como una memoria propiamente simbólica”[1]

La infancia es algo fundamental en la vida anímica del sujeto, es donde él se construye y se limita hacer humanizado donde sus síntomas y sus angustias lo llevan a encubrir su propia forma de aceptar la ley; de pedir un auxilio hacia al padre simbólico, a partir de los limites que se le imponen sobre él. El niño así llamado “niño hiperactivo” saca un beneficio de esa llamada enfermedad curricular de las escuelas, dado que el infante muestra sus modos de suplencias en búsqueda de un beneficio, como podría formularse, busca el beneficio de la ley; sacarle el provecho a la ley para poder cumplir su pulsión. Si bien saca provecho de la ley, pero no la acepta, la rechaza y en su afán de rechazarla le produce una satisfacción de placer dentro de sí mismo para luego convertirse en goce, mismo que se ve encarnado en el cuerpo del niño. El infante no sabe qué hacer con ese goce -digamos así con esa molestia simbólica-, y es por eso que en el juego lo demuestra, pues éste viene a ser una forma de escapar de esa molestia sintomática producida por los padres. Los padres como formadores del infante forjan esa molestia, pues el niño es síntoma de los padres; lo que pase en los padres se reflejará en el infante, y es por esto que la diferencia de un niño a un adulto no es su madurez -como dirían algunos teóricos del desarrollo-, sino en la forma en cómo se las arreglan éstos con su propio goce; de eso que cada día escapa sin presidio alguno. 

Pero, ¿cuál sería la relación del síntoma del niño en cuanto a la ley paterna? Para poder contestar esta pregunta explicaré la construcción del síntoma del niño a partir de un primer momento: la madre como forjadora de la dimensión imaginaria y la dimensión de amor que ésta instala en el niño. En una clase impartida por el Dr. Carlos Varela Nájera mencionó que:”El deseo se inscribe a partir de lo imaginario, imaginario que luego viene a convertirse en amor, donde toda demanda es demanda de amor y cuando aterriza en las parejas se convierte en erotomanía”[2] Esto explica que el niño queda fagocitado por el deseo de la madre a partir de la instalación de la demanda imaginaria como si fuera un juego simbólico entre el niño y la madre, y entre éstos dos se encontraría el falo que lo llevaría a un triada sobre la cual se sustenta lo imaginario. Este juego es llamado fort da, en el cual el niño hace propicia de un “¡dameeeee!” como forma de llanto sin cesar que lo lleva a un vacío infinito de demanda simbólica, y misma a la que la madre entra convirtiéndolo en falo de poder. Vemos, pues, que el niño y la madre son uno solo; el niño como parte del seno materno y la madre como fundadora y portadora del falo. A partir del don de amor de la madre el niño instala un contexto de lenguaje materno, el niño en ese momento pasa de un pedazo de carne a un sujeto pulsional demandante, y pensamos en la madre como omnipotente en su más promiscua forma de entrega dirigida al niño. 

Lo anterior, pareciera una paradoja edípica en todo momento. Por ejemplo, en algunas mujeres que buscan el amor eterno pasa la misma lógica de someter al Otro a su propio mandato de amor, y una vez que la mujer se apodera del falo se convierte en una mujer que opera desde el deseo de la madre en función de usar este mismo como benefactor para sí misma. Lo anterior convierte al infante en forma de uso fálico, en él se encarna la forma liberadora del deseo de la madre, y a esto se le podría llamar hiperactividad. Es como si el niño estuviera buscando una salida mediante su cuerpo, lo vive en carne propia sin poder tener suplencias únicas de su estructura, ya que la estructura podría aparecer hasta que la ley se manifieste como forma de veladora del sujeto, sólo así el niño podrá tener ciertos síntomas, fobias y angustias que lo dirijan hacia la función de su propio deseo, así como la inscripción del “no-todo te está permitido” encarnando en el mismo infante; y el padre, entonces, aparece como representante de la ley. El padre no prohíbe, sino dirige el deseo hacia ley, misma que nos gobierna a todos los sujetos, aunque ésta se le niegue o se le trate de engañar siempre vuelve. 

Algunas teorías psicologistas, en un supuesto simplismo de hacer negar el cuerpo sin ley como si fuera un cuerpo sin cadenas ni costos, se centran en el humano y no en el sujeto. El humano no existe en tanto que éste siempre está en falta y no llega a llenarse, sino que vive con su hueco; sujeto no es igual al humano, el humanismo llegaría a ser como la noción cumplidora de todo capricho existencial de llegar a un punto de satisfacción pura. Es por eso que se trabaja en psicoanálisis el concepto de sujeto que nada tiene que ver con objetividad o subjetividad aplastante, sino que el sujeto encarna la ley dirigente del deseo. 

Es la palabra mediante la cual nos humanizamos, misma que aparece junto con el Nombre del padre:”El momento en que el deseo se humaniza es también el momento en que el niño nace al lenguaje”[3]… Lenguaje no biológico sino simbólico, es decir no solamente pensamos con un organismo cerebral, sino con la palabra y el cerebro. Es éste último el que produce sustancias químicas a partir de reacciones de respuesta de los neurotransmisores, y dichas sustancias son inexactas al modo de responder. 

Entonces, mi noción de pensamiento sería como una función psicosomática entre la neurona y los diferentes niveles de sinapsis que se encuentran en la red neuronal. Pensamiento no orgánico como tal, sino interno a nivel inconsciente tanto que el mensaje de la palabra siempre es invertido, extraviado y estrellado en la neurona que se encontraría somatizada, para después resultar una huella mnémica, como si fuera un ciclo que se devuelve sin detención alguna. Cerebro y el lenguaje son tan erróneos como la palabra insuficiente. 

Sobre el pensamiento y la función que hace la medicación que impone el médico psiquiatra en el niño hiperactivo, serviría como un encadenamiento del pensamiento del niño que daría por resultado un pensamiento distorsionado; no la curación misma de la hiperactividad sino entumecer el organismo cerebral para que la palabra misma llegue sin destino alguno. Es por eso que a largo plazo los daños cerebrales en el niño medicado nunca ejercen la función primordial del entorno social y, por tanto, éste nunca llega a tener impacto en el niño. 

La pregunta esencial en esto sería si los medicamentos como Ritalín, Concerta, Methlyn y Metadate -vendidas en Estados Unidos como forma de sanación- pudieran regular la hiperactividad como estimulante del sistema nervioso central, así como muchos psiquiatras y médicos abordan también que la serotonina sería la causa del comportamiento y agresión en el sujeto como un problema de desorden químico o en otro caso la medicación del antidepresivo prozac. Ante esto Antonio Damasio contestaría: 

”El popular antidepresivo prozac, que actúa bloqueando la reabsorción de serotonina y probablemente aumentando su disponibilidad, ha recibido amplia atención en la prensa popular, ha aparecido la idea de que los niveles bajos de serotonina pudieran estar correlacionados con una tendencia a la violencia. El problema es que no es la ausencia o el bajo nivel de serotonina per se lo que <<causa<< una determinada manifestación. La serotonina es parte de un mecanismo extremadamente complicado que opera al nivel de moléculas, sinapsis, circuitos locales y sistemas, y en el que los factores socioculturales, pasados y presentes, también intervienen en forma poderosa. Una explicación satisfactoria solo puede surgir de una visión más completa de todo el proceso, en la que las variables relevantes de un problema especifico, como la depresión o la adaptabilidad social se analicen en detalle”[4]

La serotonina vista desde los médicos y psiquiatras como una máquina de producir comportamientos, es algo erróneo. La serotonina por sí sola no produce, sino se distribuye a partir de la palabra, siendo ésta última la que viene a excitar la serotonina como un estimulante sintetizador de reacciones químicas en diferentes zonas del cerebro: 










Tenemos la Pulsión operando y dirigiendo el comportamiento del sujeto como una forma giratoria que no se detiene y recorre el cuerpo en silencio, formando así pequeños fantasmas durante el recorrido y dejando imágenes que forjan la realidad propia. Es por eso que la vida está llena de esas imágenes que nos invaden y nos dividen. La realidad no es un paradigma perceptual de cada quien, sino algo inmune e irrepresentable; no es una realidad comprobable y estable, como algunos investigadores cognitivos piensan, sino cambiante y engañosa a partir de la disección de imágenes. Dichas imágenes las significamos a partir del lenguaje, es por eso que aparece ahí el famoso Significado/Significante como línea del lenguaje. Este es el concepto que nos envuelve y nos gratifica llevando así un pensamiento delirante. Me atrevo a decir que todo pensamiento es delirante por medio de esta lógica; apostaría a eso a partir de la forma de cómo elaboramos todo ese estallido de imágenes inconscientes que forjan el pensamiento; es un estallido incesante que nunca para, que siempre está produciendo un modo de activación sin fin. Es por eso que el niño siempre piensa y nunca deja de pensar. Desaprobaría todo el régimen curricular que afirma que el niño no aprende porque no piensa, ya que me atrevo a contrastar diciendo que el niño está invadido por imágenes y no por sustancias que lo obstaculizan; las imágenes lo saturan y comprimen; el niño siempre está saturado de pensamientos. 

Entonces nos preguntaríamos dónde quedarían las sustancias y qué función tendrían de todo este lio lógico. Pues bien, como ya dije, el lenguaje es forma pensamiento establecida por el sujeto; sin lenguaje no hay pensamiento ni reacciones químicas. Las reacciones químicas serían una forma de aterrizaje de la palabra y son estimuladas por la misma, lo vemos en ejemplos como impresiones de la vida cotidiana, pongo por caso la sorpresa, esa que llega sin previo aviso y que hace reaccionar al cuerpo como una forma de golpe inmediato; algo que no produce la sustancia. Una sustancia es aquella que envuelve al cerebro y se hace presente a través de la hipótesis médica; la sustancia sería el semblante de la pulsión; semblante que engaña al médico mediante pruebas. 

Vemos, pues, que todo organismo cerebral se encuentra operando desde el inconsciente a partir de la estructura del sujeto. Entonces, la medicación del niño ante la situación adversa del diagnóstico del psiquiatra -como niño hiperactivo- sería una suerte de vendimia médica, de la cual a partir de su discurso de que una sustancia es la causa de todo comportamiento hiperactivo, será banal porque detrás de toda reacción química está la antropología del sujeto, misma que se encuentra por encima de todo discurso biologista. A modo de conclusión, -y como se muestra representado en el esquema- puedo decir que la pulsión nos mueve sin cesar y no las sustancias químicas en sí. 

Por otra parte, otro problema sería la educación como modo de instaurar un conocimiento en el niño a través de esa llamada “educación por competencias”, en la cual el infante es sometido al trabajo capitalista; adquirir su propio conocimiento para luego ejercerlo como modo de producir, organizar e intercambiarlo en el aula. Esto se manejaría con la misma lógica del mercado, es decir, comprar y vender. La enseñanza es otro modo de vendimia, donde el dinero son las tareas, las exposiciones, los trabajos, la participación, la asistencia, etc., Y éstas son formas de puntos acumulables que luego se intercambian por calificaciones, pues son formas de comercio de tipo educativo. El profesor es aquél que dicta como juez una sentencia temática que se debe impartir y llevar a cabo, y que de “buena fe” la imparte cubriéndose en la justificación del currículo. Son esas formas posmodernas las que han llevado la educación a ser una forma de delirio sistematizado. Si Lacan atribuía la locura como un fenómeno del pensamiento, la educación sería la forma de la que este fenómeno es enseñado institucionalmente y ejercido desde una posición normalizadora, que dejaría un saber cientificista y manipulador de los fenómenos del pensamiento. Si antes surgían formas de atadura médica para la locura, hoy se desarrollan nuevas formas de ataduras psicologistas para el bien común del hombre; ya no se gasta solamente en medicamentos sino en “terapias potenciales” del ser humano. Pensar para la educación y no para que la educación piense por nosotros, sería una postura ética del sujeto para poderse crear una crítica reflexiva que lo llevaría verdaderamente a construir algo y formarse como sujeto. 
















*Estudiante de la licenciatura en Psicología de la Universidad Autónoma de Sinaloa.

[1] Miller, J.A. (2011) Donc: la lógica de la cura.Argentina.Paidos.P.193. 


[2] Dr.Varela.N.C.(2011)Clase impartida en la EFyLS(Escuela freudiana y lacaniana sinaloense) 


[3] Lacan .J. (2009) Escritos 1.Mexico.Siglo XXL.P.306. 


[4] Damasio. A. (2006) El error de descartes.España.Drakontos.P.101.

domingo, 27 de enero de 2013

Daños ocasionados a poblaciones de flora xerofila por la construcción de ciclopista en el Cerro de la Memoria, Los Mochis, Sinaloa.



Las siguientes fotografías fueron tomadas el viernes 25 de enero del 2013, es notorio el pésimo manejo que se esta dando al ecosistema por la construcción de la ciclopista.


























Deseo y Política en nuestros tiempos…



(Figura topológica del toro. En la teoría lacaniana el Deseo corre dando la vuelta por las paredes de la figura cilíndrica, siempre sin tocar el centro, que es el vacío del sujeto, mientras por el hueco del cilindro corre la pulsión; por girar siempre en torno a un vacío decimos que hay un desconocimiento del sujeto en relación con su deseo, situación que potencializa, precisamente, lo pulsional en él.)


Si para el inconsciente su política es la del síntoma, cosa de la cual el sujeto busca su propia forma de gozar de este mismo, y en este sentido el capitalismo promueve su participación ante la insatisfacción del propio síntoma del sujeto, con las regalías imaginarias que este le promueve por los medios de comunicación, causando represalias al deseo del propio sujeto y haciéndolo gozar cada vez de distintas formas con los ideales imaginarios que le ofrece el mercado y eso es parte de los diversos aspectos de cómo acallar al síntoma del sujeto. 

No se trata de una lucha de clases sociales, menos de revoluciones, ni siquiera la igualdad y de valores de la sociedad -como propone el fundamentalismo empresarial capitalista-, se trata de formas de cómo el sujeto instala su deseo ante la molestia de su síntoma y hacerse semblantes ideales de trabajo para ejercer su propio deseo en la dimensión simbólica y no solamente en residuos imaginarios dotados de principio de placer, ya que las nuevas generaciones forman parte de un gran consumismo de goce y no del deseo; ya que este ultimo implica compromiso con un otro social y no una forma de erudición hacia el saber ortodoxo. De este malestar Jacques Lacan menciona que: 

La cuestión del deseo queda en primer plano, incluso, de las preocupaciones de los poderes. Quiero decir que es muy necesario que haya alguna manera social y colectiva de manejo con él. Esto no es más cómodo de un cierto lado de la cortina que del otro. Se trata, siempre, de moderar un cierto malestar,” el malestar de la cultura”, como lo llamo Freud. No hay otro malestar en la cultura que el malestar del deseo. (Lacan, 1958-59).

De este malestar es atrapado el sujeto, y esto saca provecho el capitalismo, donde hace presente complejidades inútiles y distracciones farmacodependientes, las cuales obligan al sujeto estar siempre ocupado en el pequeño objeto a, y esto mismo hace que se distraiga de su deseo, esta lógica la vemos en las jornadas de trabajo de la cual el obrero gana restos de goce, y esto lo impulsa hacer que vuelva cada día al trabajo, como un retorno insaciable de su propia insatisfacción. 

Por eso la ética sería que cada sujeto ejerza su propio derecho al deseo, por medio de la ley del Nombre del padre, que acabaría en ciertas direcciones metonímicas que llevarían hacer del sujeto un ser político, esto sería la dirección de la cura que establecería la verdad en el propio inconsciente del sujeto, su propia verdad inequívoca.



Por: Jorge Landeros.







Bibliografía 

Lacan, Jacques (1958-1959).El Deseo y su Interpretación, Versión completa de la Escuela Freudiana de Buenos Aires, retomada por Psikolibro, pag.163

lunes, 21 de enero de 2013

Debate Las alianzas electorales entre los partidos políticos







El diálogo es la exposición del pensamiento del ser humano, el lenguaje la herramienta con que este ser ordena sus ideas, aspiraciones y pone métodos para la realización de las imágenes que pasan por su mente, realización que es dada hasta donde sus facultades cognitivas e instrumentales se las permiten.





jueves, 10 de enero de 2013

Pasado, presente y futuro del PAN (de la doctrina a la degradación)

Un buen camarada nos comparte este texto, nos ha parecido una buena aportación en la cual se hace un breve análisis sobre uno de los tres partidos que hegemonizan la vida política de México. 







Pasado, presente y futuro del PAN (de la doctrina a la degradación)



“es tiempo ya de hablar de “acción nacional”, de sus orígenes, del desenvolvimiento que ha tenido hasta hacer posible y necesaria la reunión de esta Asamblea. Nació la idea de un grupo de jóvenes, de jóvenes en el umbral de la vida pública, puesto ante la encrucijada de caminos y de soluciones, de obstáculos y de repugnancias que siempre, pero más particularmente ahora, se presentan al que empieza a vivir”

Discurso de Manuel Gómez Morín a la Asamblea Constitutiva del Partido Acción Nacional

El PAN es un partido con tres historias pero le falta la cuarta, que puede terminar en la primera.
PRIMERA HISTORIA

Su principal ideólogo fue Manuel Gómez Morín, originario de Batopilas, Chihuahua; su educación fue desde sus inicios en escuelas religiosas, que definieron su formación ideológica de corte conservador. Durante su larga carrera académica, siempre fue reconocido como un representante genuino por sus posiciones ideológicas y su vocación democrática lo llevo incluso a formar referencias de pensamiento, como lo fue la Sociedad de Conferencias y Conciertos, con Alfonso Caso, Vicente Lombardo Toledano, Antonio Castro Leal, Jesús Moreno Baca, Teófilo Olea y Leyva y Alberto Vázquez del Mercado grupo que años después sería conocido bajo el nombre de los “Siete Sabios”; allá por los años 1915.
Consecuente con su posición conservadora, Gómez Morín se opone a la política social del General Lázaro Cárdenas del Rio, donde resalta su desacuerdo con la Reforma Agraria, la Educación Socialista, la Expropiación Petrolera y las limitaciones del clero, lo que los grupos conservadores decidieron no tolerar. Sin embargo, esta oposición representada por Gómez Morín, se salió de control, lo que provocó que los grupos caciquiles formaran guardias blancas para asesinar agraristas, maestros y otros. De 1926 a 1928 los grupos cristianos impulsaron una revuelta armada.
Opuestos a las reformas sociales de la joven revolución de 1910 y a la separación de la Iglesia-Estado que restringió los privilegios del clero, a partir de 1934 y hasta 1938, hubo otro levantamiento de los cristeros que no prosperó, siendo en 1939 cuando se constituyó el Partido Acción Nacional, a efecto de contrarrestar la política reformista de los gobiernos revolucionarios.
Se podría criticar o estar en completo desacuerdo ideológicamente con los impulsores del panismo, pero nadie dudaba que sus postulados lo defendieran con vocación, dignidad y honestidad; además, su decisión de cambiar las políticas por medio de las elecciones lo convirtió en un partido real de oposición e independiente del Estado. 

SEGUNDA HISTORIA

Su política y su vida partidaria no cambio básicamente desde 1939 hasta 1988, siendo el fraude electoral contra Cuauhtémoc Cárdenas, cuando el beneficiario Carlos Salinas de Gortari usurpa la Presidencia de México, el inicio del ciclo de la degradación de la clase política mexicana y el comienzo, en este periodo, de la segunda historia del PAN.
Así, surge la nueva relación del PAN con el Estado, y como acto simbólico de este nuevo ciclo, el entonces legislador Diego Fernández de Cevallos llama a quemar las papeletas electorales del fraude de 1988. A partir de entonces, el partido blanquiazul comenzó su acceso al poder en el ámbito estatal con la victoria de Ernesto Ruffo en la gubernatura de Baja California Norte; se convirtió en la oposición co-gobernante en el plano federal; inició el dialogo y la negociación con los gobiernos priistas, especialmente con el Presidente de la Republica; aceptó el financiamiento público; y utilizó el pragmatismo para multiplicar sus victorias electorales; todo lo que posteriormente fue bautizado como concertacesion.
Esta política ocasiono una fuerte división dentro del partido, la cual dio origen a la disidencia que José Ángel Conchero, quien en los setentas fue acusado de abandonar la doctrina panista, encabezo junto con Bernardo Batiz, Pablo Emilio Madero, Jesús González Schmal, entre otros. Este grupo defendió los principios ideológicos y políticos del PAN aglutinándose en lo que después se conoció como el “Foro Doctrinario y Democrático”.
Para 1992, en medio de descalificaciones, abandonaron el partido, acusando no solo el pragmatismo y la colaboración con el priismo, sino el apoderamiento por parte de grupos de derecha y ultraderecha, entre ellos señalaron al Yunque, el MURO, Ancifem, y a personajes como Ernesto Ruffo Appel y Luis Felipe Bravo Mena, quienes no promulgaban la verdadera doctrina panistas sino que obedecían a los interés empresariales más rancios, llegando, en esas condiciones, a la Presidencia de la República con Vicente Fox Quezada.

TERCERA HISTORIA

Vicente Fox, muy confundido, pensó que su triunfo electoral era más que un “triunfo cultural”, diría Carlos Castillo Pereza (como caracterizó al régimen salinista), y empezó toda una serie de medidas pensando que la victoria significaba la aprobación del programa conservador de su partido, cuando en realidad solo fue una demostración del hartazgo de población hacia los malos gobiernos priistas.
Pretendió eliminar derechos de la mujer, profundizo las relaciones y beneficios para la iglesia e impulso reformas que atentaban contra el interés social, acciones que lo estaban llevando a un laberinto, del que demasiado tarde se dio cuenta.

Sobresalen también las aspiraciones reeleccionista de la familia Fox-Sahagún, al pretender impulsar la candidatura de la entonces primera dama Martha María Sahagún Jiménez para ocupar nuevamente el cargo presidencial, anhelo que la audaz intervención del político sonorense, Alfonso Durazo Montaño, frustró, alertando sobre la política equivocada del panismo en casi todos los aspectos, como por ejemplo, en la utilización de la función y recursos públicos para fines personales de los militantes panistas, y lo más asombroso, en el uso más abusivo de la difamación como método contra sus adversarios políticos, como fue el caso de desafuero contra Andrés Manuel López Obrador (AMLO).
Algunos, todavía como presa fácil, acusan a Durazo Montaño de trepador de la política sin analizar el verdadero papel de este hombre, que decidió jugarse sus privilegios por cuestión de principio, y hay que decirlo, por su vocación republicana, sin que esto signifique que compartamos su postura.
En medio de la campaña electoral del 2006, con todo el poder del Estado, Vicente Fox Quezada, el PAN, las televisoras y el Consejo Coordinador Empresarial, ante los ojos del mundo, orquestaron la campaña de odio, y sucia por consecuencia, contra AMLO, quien podríamos decir, menospreció la política facciosa y antidemocrática de Fox y el neopanismo durante el desafuero.
Dijera Vicente Fox “en el desafuero AMLO me ganó pero en la elección le gané, soy el único que ha ganado dos elecciones presidenciales”, pero…, en realidad no ganó, ni él, por haber dejado polarizado al país, ni el que dijo “haiga sido como haiga sido”, quien debió haberse visto en el espejo de Carlos Salinas de Gortari, para entender el repudio histórico al que se estaba arriesgando. Hoy, ya es demasiado tarde.

POSIBLE CUARTA HISTORIA Y EL REGRESO A LA PRIMERA HISTORIA

La historia del PAN empezó con mística reflejada en su honestidad política; cuando se asomó al poder se degradó y se hundió en el pragmatismo; y cuando tomó el poder, no sólo aprendió las mañas para ejercitar la corrupción de su antecesor, sino que profundizó la corrupción, la calumnia y la impunidad con un cinismo nunca visto.
El costo político que ha pagado el PAN es indiscutible: corrupción, pragmatismo, nula credibilidad y sin ninguna posibilidad de ganar la Presidencia de la Republica en el 2012, como tampoco la tubo hace seis años. En medio de esta crisis que solo el panismo no quiere ver, hoy no hay condiciones para que la historia se repita, ya que si en el 2006 el candidato priista no hubiera sido Roberto Madrazo, los poderes facticos no se hubieran visto en la necesidad de imponer a cualquier costo a Felipe Calderón: así como el piismo por medio de los gobiernos estatales apoyo a Felipe Calderona si mismo lo hizo el PAN con Enrique Peña Nieto
El panismo, todavía en el 2012 podría ver afrontado la crisis y bueno hoy lleva consigo una pesada carga.
La situación del país está de cabeza, desempleo, carestía, miseria, violencia, y con todo el cinismo e impunidad, los funcionarios panistas utilizan los bienes públicos para enriquecerse; créanlo, todo mundo la sabe.
¿Qué puede hacer un partido que dice representar a una corriente de pensamiento ante esta situación? ¿No tienen derecho los mexicanos que honestamente piensan que la iniciativa privada y la iglesia pueden contribuir al desarrollo de la sociedad a que los represente un partido?
No es necesario remitirse a los postulados de Gómez Morín, únicamente hay que aceptar que existe un sector de la población que está convencida de que la iniciativa propia y la doctrina religiosa pueden abonar a la diversidad de la sociedad, solo eso.
Los orígenes de PAN debieron ser sostenidos y tienen derecho a ser defendidos. Cuando Felipe Calderón usurpó la presidencia de la República, le hizo un grave daño moral a su partido y a quienes dentro o fuera del mismo coinciden en sus postulados.
Si Calderón en su momento hubiera renunciado o no hubiera aceptado el supuesto triunfo (claro que el hubiera es un referente), la estatura moral de este partido, que dice representar a una corriente de pensamiento, estaría hoy por las nubes. Sin embargo, eso no sucedió.
El nuevo sujeto, que indiscutiblemente también juega un papel en la historia, acepta que “Nació la idea de un grupo de jóvenes, de jóvenes en el umbral de la vida pública, puesto ante la encrucijada de caminos y de soluciones, de obstáculos y de repugnancias que siempre, pero más particularmente ahora, se presentan al que empieza a vivir…” y mira qué curioso ahora este impute lo representa el movimiento yosoy132 y básicamente impulsado por jóvenes que sus acciones y sueños ¡Utopías, pues, Utopías! En el sentido filosófico, lograron transcender ríos, bosques y mares, al otro lado del mundo… 
El PAN es difícil pueda volver a su origen, sin embargo los humanistas deben volver al punto de partida y pueden inaugurar una cuarta etapa que sería en inicio de la primera; no hay de otra.
Solo los trogloditas pensaran que los epítetos desaparecerán las posiciones conceptuales de los humanistas dentro del universo de las ideas; yo no lo creo; pero el PAN hace años que ya no representa esta referencia ideológica y política.



viernes, 26 de octubre de 2012

Tecnologías de poder y Tecnologías del Yo en la cotidianidad: Escuela, disciplina y discurso cientificista (1ra. Parte)


Tecnologías de poder y Tecnologías del Yo en la cotidianidad (1ra. Parte)

Sujeto pedagógico; alumno o aprendiz. Un breve recorrido histórico.
Tratar cualquier tema perteneciente al ámbito pedagógico demanda llevar a cabo un recorrido por el pensamiento de algunos de sus más destacados teóricos, con la finalidad de contextualizar históricamente el progreso de las concepciones y postulados que se han llevado a cabo dentro de la ciencia pedagógica. En el caso del presente trabajo nos ayudará a dar un trazo sobre las consideraciones que se han tenido, a lo largo de la historia, sobre un sujeto pedagógico; el alumno.
            Desde los diálogos platónicos, y especialmente en la república, Platón bosqueja un ideal educativo en el cual la censura de ciertos contenidos poéticos se llevaba a cabo con la finalidad de producir sujetos dispuestos y dignos de defender a la república. Más tarde Aristóteles planteaba la necesidad de una educación juvenil que orientara a los sujetos para la vida en la polis, misma que sería regida por una constitución que, por lo tanto, determinaría las formas y los contenidos educativos que se impartirían en cada ciudad, con el objetivo explícito de que el sujeto respetara las leyes que garantizaran la existencia de la polis. Esta pedagogía, pensada para el bienestar del Estado, ya era mencionada por los maestros del antiguo Egipto, como lo señala Alighiero (1987) y se manifestaba en un seccionamiento de la educación, de tal manera que existía, ya desde esa época, una educación gimnástico-militar y otra intelectual. Dicha forma de organización de la educación sería retomada, como lo mencionaba anteriormente, por los griegos.
            La diferenciación de las instrucciones conllevaba, necesariamente, un cambio en las consideraciones del actuar de los sujetos pedagógicos y que se manifestaba, según el autor, de dos maneras. Primero, en la antigua Grecia la instrucción de las clases altas estaba pensada para instruir al individuo en las tareas del pensar y el decir de acuerdo al poder (política) y de actuar también de acuerdo a este precepto (las armas). Segundo, la educación o instrucción para las clases bajas de productores no se daba en un contexto explícito maestro-aprendiz, sino que se presentaba en una relación situada en medio de la experiencia de la producción; el aprendiz observaba e imitaba a lo adultos en el trabajo, viviendo con ellos.
            De esa manera, había un actuar diferente de los sujetos pedagógicos en las dos formas de instrucción o educación que menciona el autor; ambas formas educativas demandaban papeles diferentes de quienes entablaban la relación pedagógica, por un lado (clases altas) cierta disciplina sobre el cuerpo con la finalidad de perfeccionar las habilidades militares, así como una agudeza de pensamiento y palabra, por el otro (clase baja-productores) la instrucción era dirigida para la obtención de habilidades que permitieran la manipulación de herramientas para la producción.
            Posteriormente, en el Imperio Romano, Séneca uno de los mayores exponentes del estoicismo, planteaba el papel del maestro en relación con su discípulo elevando dicha relación a un plano místico. Séneca consideraba que el maestro formaba almas, por lo tanto la moral destacaba e iba implícita en todas las enseñanzas impartidas, incluso en la física; se requería del alumno una serie de rutinas diarias encaminadas a la reflexión de su ser. Si bien, el papel del maestro se encontraba en una posición de suma importancia para el filósofo, la realidad de la sociedad romana contradecía dichos pensamientos puesto que el maestro poseía un papel marginal dentro de la sociedad. Sin embargo es importante tomar en cuenta sus consideraciones puesto que más adelante algunos filósofos cristianos consideraran a Séneca un correligionario gracias a los planteamientos expuestos en sus obras. Así mismo es en esta época en que, según Abbagnano y Visalverghi (1964) comienza a darse una mayor legislación por parte de los emperadores en temas de educación, otorgándole con ello un carácter público. No sería este un caso novedoso, sin embargo trasciende el hecho de que sea retomado por un Estado de la magnitud e importancia que lo fue el Imperio Romano.
            Más tarde –como mencionan los mismos autores- los filósofos cristianos se proponían el ideal pedagógico de crear al “hombre nuevo y espiritual”, miembro del reino de Dios. Para ésta transformación del sujeto contaban, por así decirlo, con un material didáctico: los evangelios. La enseñanza de la “buena nueva” se dirigía a los adultos y era ejercida por fieles delegados denominados maestros (didaskaloi). La educación antecedía un momento cumbre en el cambio espiritual de los individuos: el bautizo. El cristianismo, para propagar la palabra del señor, requería mínimamente individuos capaces de leer las sagradas escrituras, es por ello que se menciona que a raíz de ésta necesidad de “expansión cultural” el cristianismo fundó escuelas religiosas donde no existía escuela alguna; tal es el caso de Etiopía, Armenia y Georgia. De esta forma las instituciones educativas se planteaban una reformulación de un sujeto digno de habitar una sociedad ideal, ya no una polis terrenal, sino “la ciudad de Dios” como mencionará San Agustín. El papel que se demanda al aprendiz o alumno es el de un alma resignada al ascetismo. En el seno del cristianismo surgen los monasterios (monakos=solitario) donde se preparan los más firmes creyentes a través del camino del ascetismo solitario, renunciando a las banalidades del mundo.
            Los monasterios encontrarán un cambio sumamente relevante en el tema que ocupa este trabajo; se convierten en comunidades educativas o, literalmente, en escuelas monásticas conventuales. En el desarrollo de estas instituciones se comienza a aceptar niños y jóvenes destinados a la vida monástica; la disciplina religiosa, moral e intelectual era sumamente rígida. El discurso religioso abarca la totalidad de la vida y define la metamorfosis -a través de la renuncia a lo banal- de un sujeto como el camino que lleva hacia el ideal religioso.
            Después Comenio hablará de la capacidad de entendimiento del hombre y habla de él como un sujeto con un “inmanente deseo de aprender”, es decir, el individuo de forma natural posee una tendencia al entendimiento de lo que le rodea, dicho entendimiento es una manifestación divina en tanto es consecuencia de la semejanza del hombre con Dios. Para Comenio ésta vida, y los aprendizajes obtenidos en ella, es la preparación del aprendiz para la vida eterna, es importante notar que él reivindica la posición del sujeto como un sujeto deseante en relación con el aprendizaje.
            Más adelante Rousseau considerará al niño como un sujeto ajeno al bien y al mal, por naturaleza foráneo a esos conceptos que son, desde su punto de vista, propios de los hombres adultos. En éste sentido, toma en cuenta el carácter pulsional, por así decirlo, del niño y sin embargo se sitúa en contra de métodos coercitivos físicos contra él. Es notable leer lo que nos dice “es cosa muy extraña que desde que se ocupan los hombres en la educación de los niños, no hayan imaginado otros instrumentos para conducirlos que el miedo, la envidia, la vanidad… y todas las pasiones más peligrosas.” En este sentido, la relación que convierte a los sujetos en sujetos pedagógicos debe ser, para este pensador, una relación en la que el adulto, por medio de la razón, considere al niño en su naturaleza y actúe en consecuencia a ello.
            A lo largo de este breve recorrido por algunos autores y sus pensamientos sobre el ideal y los objetivos de la relación pedagógica -misma que instituye a los sujetos pedagógicos- hemos observado el uso de un discurso que plantea cierta concepción del sujeto alumno y que de alguna forma u otra traza una transformación de éste como su objetivo. Dicha transformación guarda relación con los discursos desde los cuáles se propone; de igual manera va cambiando de acuerdo a estos. Es así que llegamos a la época en que nace el capitalismo, acaece un desarrollo extraordinario de los medios de producción, gracias al empleo de la razón y al desarrollo de la ciencia así como a las revoluciones burguesas, con ello nace una nueva concepción de los sujetos. En ésta concepción el discurso de la razón va delineando toda una idea de la normalidad mental del sujeto, misma que empieza a manifestarse desde la ilustración pero que no encuentra su definición característica hasta el nacimiento de la ciencia positiva, adquiriendo un semblante de neutralidad científica, objetiva, que busca el origen de las “conductas desviadas de los sujetos” -mismas que son clasificadas como trastornos- en procesos fisiopatológicos.
            Es importante mencionar que si bien grandes teóricos de la pedagogía como Montessori y Freire abogaban por una educación apoyada desde una perspectiva científica, no renunciaban a la subjetividad del infante y ponían especial atención en sus inquietudes, desde una perspectiva humanista. Ya lo decía éste último autor “al aceptar la responsabilidad científica, rechacemos la distorsión cientificista” (1994)
            En este tenor centramos nuestra atención en la educación pública, más específicamente en la institución que, por su papel, es de gran importancia para la sociedad; la escuela primaria. Dicha institución es la encargada de brindar las primeras enseñanzas académicas a los niños de todo el país, y es revestida por diferentes discursos de distintas disciplinas que de alguna forma se relacionan con la pedagogía. Estos discursos -redes de conceptos- van tejiendo la forma en que se aprehende la realidad; nombran hechos, conciben sujetos y plantean prácticas que surgen en la cotidianeidad de las instituciones que nos rodean.

            Si como hemos visto, a lo largo de la historia un sujeto pedagógico es considerado como un individuo tal que ha de ser transformado por la vía educativa de tal o cual manera; nuestra época no es la excepción. Hay una idea de un niño que “debe ser y comportarse” de cierta forma, ad hoc a un discurso que delimita los parámetros de dichas variables así como con el objetivo que se propone el maestro. Obras como el “Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV-TR)” así como el CIE-10 (clasificación internacional de enfermedades décima versión) se proponen ser un referente discursivo para orientar a profesionales de diferentes disciplinas en el diagnóstico y tratamiento de “trastornos mentales”, y es en ese término donde son ubicadas esas ciertas “formas de ser y comportarse” de algunos niños. 



Las tecnologías y los sujetos; algunos elementos para relacionar.

Meditar cuestiones inherentes al comportamiento del niño y su subjetividad dentro de un contexto institucional dado, es considerar, a su vez, la forma en que esos comportamientos son nombrados por el contexto mencionado y que crean una concepción de él. Dichas formas de nombrar el comportamiento de los sujetos escolares a los que me refiero no surgen de la nada, son producciones discursivas, un conocimiento elaborado de acuerdo a ciertos miramientos que poseen objetivos específicos. Los discursos son producciones de saber que se relacionan con su objeto de conocimiento de tal manera que generan elucidaciones sobre él a la vez que son dirigidos para operar en él.
Foucault (1990) llamaba a las formas en las que operan los discursos sobre los sujetos u objetos, “tecnologías”; de las cuales distinguía cuatro, las “tecnologías de producción”: son las que permiten producir cosas o manipularlas, después están las “tecnologías de sistemas de signos”, con las cuales se refería a todas aquellas que nos permiten utilizar signos, sentidos, símbolos o significaciones, en seguida habla de las “tecnologías de poder” en las cuales se ubican todas aquellas que determinan la conducta de los individuos, los someten a cierto tipo de fines o dominación y sobre todo consisten en una objetivación del sujeto, finalmente menciona las “tecnologías del yo”, por ellas se refería a las que permiten a los sujetos efectuar, por sí solos o con la ayuda de otros, operaciones sobre su cuerpo y su alma.
Estas tecnologías no intervienen en la realidad de manera aislada, cada una de ellas implica la adquisición de ciertos aprendizajes por parte de un sujeto así como su modificación, es decir, la transformación que se da a partir de la operación de un discurso sobre él, ya sea que él mismo actúe como agente de ésta transformación o dicha operación sea mediada por el otro. 
De esta manera considero que el discurso proveniente del “Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV-TR)” puede ser ubicado específicamente dentro de las denominadas tecnologías de poder y las tecnologías del yo. Y su discurso se relaciona, específicamente, con la manera en que se concibe, a través de las definiciones procedentes de los conocimientos expuestos en dicho material, cierta “forma de ser” de los niños, por parte de las instituciones educativas y de los actores que intervienen en el contexto escolar. Por forma de ser me refiero la concepción que se tiene del niño en tanto que es “inquieto, disperso de atención, molesto, burro” o cuestiones parecidas en las cuales puedan emerger definiciones como las planteadas por el DSM-IV que conllevan una postura epistemológica que sitúa al sujeto más bien como un objeto, o, como se citó a Foucault más arriba; objetivan al sujeto.
En relación con la postura epistemológica podemos decir, desde la consideración foucaltiana del discurso, que no se trata de qué tanto nos acerque un conocimiento a la verdad o nos aleje de ella, de lo que se trata es de elucidar el uso que se da de ese discurso y la concepción que nos brinda del sujeto, así como las consecuencias de dichos usos y nociones en situaciones concretas de la vida cotidiana, es decir, en las prácticas que se establecen en relación con él.
- Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH); el nacimiento de una noción dentro del discurso psiquiátrico y neurobiológico.
Las primeras producciones de conocimiento que guardan relación con dicho “trastorno” específicamente, nos remiten a inicios del siglo XX, en 1902, año en que, según Elías y Estañol (2005), el Dr. George Still presentó, ante el Colegio Real de Medicina en Inglaterra, un síndrome semejante a lo que hoy se conoce como TDAH. Still creía que el síndrome se trataba de una combinación de deficiencia en la “inhibición de la volición” y una carencia de “control moral”, sin embargo, dichas hipótesis también iban acompañadas de una consideración de los factores biológicos y neurológicos ya que mencionaba, como probable causa del padecimiento, elementos genéticos asociados a daños en el sistema nerviosos central.
Años después, en 1922, L. B. Hohman detalló un síndrome de hiperactividad relacionado con “comportamientos impulsivos” y “agresividad” éstos síntomas se encontraban asociados a una falta de coordinación motora en niños que habían padecido encefalitis.
Posteriormente, en 1934, los autores Kahn y Cohen plantearon que dichos  comportamientos impulsivos podían ser provocados por factores orgánicos que se localizaban en el tallo cerebral. Es en medio de éstas propuestas que surge el primer intento de tratamiento con fármacos, así, en 1937, Bradley inicia el uso de anfetaminas para el tratamiento de éste síndrome, aun sin evidencia de daño o deficiencia neurológica.
En 1957 se llegó a proponer, por parte de Soloms, Laufer y Denhoff, que la hiperactividad y la falta de atención se debían a un efecto neurológico producido por la llegada excesiva de estímulos a la corteza cerebral y la incapacidad para procesarlos. Sin muchos aportes en ésta materia, pero continuando con el tratamiento farmacológico a base de anfetaminas, se buscaron diferentes causas orgánicas del TDAH en la década de los 70’s y los 80’s, sin éxito.
En la actualidad la definición de TDAH más aceptada es la que nos proporciona el DSM-IV. La nominación “trastorno” no apareció hasta la década de los ochentas, con la tercera edición del DSM. La cuarta edición del manual reconoce la opacidad hasta ahora existente en la noción de trastorno mental:
“Los trastornos mentales han sido definidos mediante una gran variedad de conceptos (p. ej. Malestar, descontrol, limitación, incapacidad, inflexibilidad, irracionalidad, patrón sindrómico, etiología y desviación estadística). Cada uno es un indicador útil para un tipo de trastorno mental, pero ninguno equivale al concepto y cada caso requiere una definición.” (2005)
            Más adelante, se define el TDAH de la siguiente manera:
“Patrón persistente de desatención, y/o hiperactividad-impulsividad, que es más frecuente y grave que el observado habitualmente en sujetos de un nivel de desarrollo similar. Algunos síntomas pueden haber aparecido antes de los 7 años de edad… Debe haber pruebas claras de interferencia en la actividad social, académica y laborales… Los sujetos afectos de este trastorno pueden no prestar atención suficiente… Su trabajo suele ser sucio y descuidado y realizado sin reflexión” (Op. Cit. p. 97)
            Más adelante, el manual expone una serie de criterios diagnósticos que deben presentarse en el sujeto que se crea padezca el trastorno. En dichos criterios se plantea concebir la semblanza de un sujeto a través de las nociones de impulsividad, hiperactividad y desatención. Se muestran criterios que van desde el “mover a menudo manos y pies así como moverse del asiento”, hasta, “precipita las respuestas antes de que termine de ser formulada la pregunta”.
            No obstante, para el diagnóstico prudente del trastorno en cualquier sujeto y como bien lo plantea en su portada el manual, se pone en relación tanto la frecuencia en que aparecen los criterios como el número de éstos. Sin embargo, a nivel de la situación concreta, en la realidad cotidiana de los planteles y las instituciones educativas el uso de dicho discurso puede ser encausado de formas menos rigurosas en relación con lo indicado.
            Volviendo al aspecto epistemológico del discurso psiquiátrico y neurobiológico, Elías y Estañol (2005) hablan de una serie de progresos realizados por la neurofisiología, la neurobioquímica, la genética, la psiquiatría y la farmacología en el tratamiento del trastorno; dichos progresos en el tratamiento no son equivalentes en la elucidación de la etiología del TDAH. En este sentido, la postura que el discurso proveniente del DSM-IV asume ante la intervención y diagnóstico en casos de TDAH es de objetivar al sujeto, primero, por que considera a los sujetos en relación con una norma que alude a un orden disciplinario generalizado en que se mencionan formas de actuar que debe asumir un individuo considerando no la realidad subjetiva de él -o la forma en que subjetiviza la realidad social en que vive- sino la realidad objetiva, retomando los datos estadísticos del comportamiento de poblaciones de sujetos de diferentes edades. En este sentido el criterio implícito que debe cumplir una persona que no sea catalogada como “trastornada” es el de la homogeneidad en relación con una cifra. Dicha homogeneidad es concebida desde la fenomenología conductual de los sujetos, sin considerar lo subyacente a los actos. En segundo lugar, la intervención propuesta, ad hoc con los planteamientos epistemológicos de la psiquiatría y la neurobiología, alude a una supuesta solución farmacológica que es ofrecida desde una aparente neutralidad científica y que, a nivel de la intervención, es la introducción de substancias al cuerpo del individuo, anulando la perspectiva de una experiencia subjetiva, concibiendo al sujeto como un objeto reparable farmacológicamente. Los resultados expuestos (Op. Cit.) muestran una reducción en algunos síntomas, pero no muestran de manera clara la mejora en la atención o el aprendizaje de los sujetos.